Tras una semana caracterizada por la volatilidad internacional y el incremento de tensiones bélicas en Medio Oriente, el Gobierno nacional busca capitalizar un conjunto de “buenas noticias” en los ámbitos financiero y cambiario. El principal objetivo del equipo económico liderado por Luis Caputo es demostrar solidez en la capacidad de pago de la deuda, consolidar el proceso de desinflación y controlar la brecha cambiaria para enfrentar con estabilidad el segundo semestre del año.

Entre el 13 y el 17 de julio, el Banco Central adquirió US$ 1.154 millones en el mercado de cambios. El martes, la compra alcanzó los US$ 532 millones, el mayor monto diario registrado en el año. En lo que va de 2026, el organismo acumula casi US$ 13.000 millones, un ritmo superior al promedio de US$ 63 millones diarios mantenido desde principios de junio. La consultora LCG señaló en su informe semanal que, aunque no se conocen con certeza los motivos de este incremento, podría responder a la liquidación de deuda corporativa previa, mayores ingresos por exportaciones agrícolas y posiblemente al reflujo interno por el pago de los bonos Bonares.
No obstante, las reservas brutas apenas crecieron US$ 60 millones, cerrando en US$ 48.784 millones. El impacto positivo de las compras fue en gran parte absorbido por el pago de bonos Bonares y Globales por un total de US$ 4.500 millones. El tipo de cambio mayorista A3500 cayó un 0,7% en la semana, finalizando en $1.480, considerablemente por debajo del techo de la banda cambiaria fijado en $1.826,41. Las expectativas de devaluación para los próximos seis meses se mantienen en un promedio mensual del 1,7%, según los futuros del Rofex.
Walter Stoeppelwerth, de la consultora Grit Capital Group, destacó que el contexto internacional ha favorecido el mercado cambiario en los últimos días. “La nueva oportunidad de aprovechar la bonanza en los términos de intercambio, impulsada por precios más altos del petróleo crudo, sostiene los flujos de dólares hacia el MULC; la mesa de operaciones del Banco Central los absorbe con satisfacción para mantener el respaldo del FMI y de los tenedores de bonos”, explicó. Además, agregó que aunque la caída del precio del crudo a US$ 70,60 en los primeros días del mes generó inquietud, la reacción de actores internacionales disipó ese nerviosismo.
En el ámbito del financiamiento, el Tesoro salió a buscar dólares mediante la emisión de un nuevo título, el AO29, por el cual colocó US$ 611 millones de los US$ 2.000 millones ofrecidos, a una tasa de 8,3% TIREA. En la licitación general de deuda en pesos logró un rollover del 183%, adjudicando $5,4 billones sobre vencimientos por $3 billones.
Con este panorama, el Gobierno presentó un programa financiero que prevé cerrar 2026 con un superávit de US$ 3.700 millones, destinado a funcionar como colchón para 2027. Para ese año, el equipo económico estima fuentes por US$ 24.900 millones, entre las cuales figuran compras de divisas al Central por US$ 4.900 millones, desembolsos del FMI por US$ 1.700 millones, aportes de organismos multilaterales por US$ 4.200 millones, privatizaciones por US$ 1.500 millones y colocaciones de deuda local por US$ 5.000 millones. LCG advirtió que el principal riesgo del esquema es que la principal fuente de financiamiento depende de mantener el “humor” inversor a lo largo de un año electoral, especialmente en lo que respecta a la demanda privada de deuda en dólares.
En materia de precios, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio registró una suba del 1,9%, la más baja desde agosto de 2025, mientras que el núcleo inflacionario cayó al 1,6%, por primera vez por debajo del nivel general. Para Delphos Investment, estos datos confirman que el componente inercial de la inflación, considerado el más difícil de reducir, continúa desacelerándose. La consultora proyecta que la inflación interanual, actualmente en 33,5%, podría descender a 30% en diciembre. No obstante, advirtió que el aumento del 5,2% del dólar mayorista en junio aún no se reflejó en el IPC y representa el principal riesgo alcista para julio.
Por último, un dato que moderó el clima favorable provino del frente fiscal. En junio, la recaudación tributaria cayó un 7,5% real interanual, mientras que el gasto público aumentó un 3,1% real, impulsado por el pago de aguinaldos y una mayor cobertura de tarifas para hogares de menores ingresos. Esto derivó en un déficit primario de $697.000 millones, el primer resultado negativo en un mes de junio durante toda la gestión. Desde Grit Capital Group relativizaron la caída, calificándola como un “traspié significativo” pero atribuyéndola a efectos de calendario y gastos obligatorios, sin que implique un cambio de rumbo en la política fiscal.
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