A seis meses del inicio de la presidencia de Rodrigo Paz Pereira en Bolivia, el país enfrenta una paralización casi total y desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicinas desde hace diez días, debido a bloqueos de rutas implementados por agricultores del altiplano. Estos cuentan con el apoyo de la Central Obrera Boliviana (COB) y exigen la renuncia del jefe de Estado en medio de reclamos por mejoras salariales.

En respuesta a esta compleja situación, el gobierno de Argentina, encabezado por Javier Milei, dispuso este sábado enviar, a solicitud de su homólogo boliviano, un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea para establecer puentes aéreos y transportar alimentos producidos en diversas localidades de Bolivia.
Asimismo, la Cancillería argentina suscribió un documento conjunto junto a otros siete países —Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú— para manifestar su preocupación por la crisis humanitaria en Bolivia, consecuencia de las protestas y bloqueos que han provocado el desabastecimiento de insumos esenciales para la población.
El canciller Pablo Quirno confirmó que, a pedido del gobierno boliviano, se enviará el avión Hércules para trasladar mercancías, dado que “la situación ha derivado en el desabastecimiento de alimentos y bienes esenciales en varias ciudades”. Quirno calificó esta ayuda como una “contribución de carácter humanitario y temporal”, coordinada entre la Cancillería y el Ministerio de Defensa, en un contexto favorable para la relación bilateral tras la asunción de Paz Pereira.
Quirno expresó además su esperanza de que, con el compromiso de todos los actores políticos y sociales involucrados, “la situación se resuelva prontamente”.
En el comunicado conjunto firmado por los ocho países, se rechazaron “toda acción orientada a desestabilizar el orden democrático y a alterar la institucionalidad del Gobierno constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia, elegido democráticamente en las Elecciones Generales de 2025”. También reiteraron su solidaridad con el gobierno y pueblo bolivianos, exhortando a privilegiar el diálogo, el respeto a las instituciones y la preservación de la paz social.
Por su parte, el Ministerio de Turismo de Bolivia informó que los bloqueos registrados entre el 5 y el 15 de mayo de 2026 han generado una pérdida económica estimada en 456,9 millones de bolivianos (unos 66 millones de dólares) para el sector turístico, el transporte terrestre, la gastronomía y la cultura. La pérdida diaria asciende a 56,11 millones de bolivianos (8,1 millones de dólares), lo que evidencia “la alta vulnerabilidad del turismo frente a los conflictos sociales”.
Además, se proyecta una pérdida cercana a los 6.200 millones de bolivianos (897 millones de dólares) debido a cancelaciones previstas de visitantes para este año, lo que representa un “duro golpe reputacional” para el turismo boliviano. En 2025, la actividad turística generó 24.469 millones de bolivianos (3.512 millones de dólares), equivalente al 4,9 % del producto interno bruto (PIB), con una proyección de crecimiento del 11,5 % para 2026, ahora en riesgo por las cancelaciones.
El sector privado, a través del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), estimó que en los diez días de bloqueos se ha causado un daño superior a los 500 millones de dólares en los sectores agropecuario, industrial, exportador, importador, comercial, transporte y turismo.
Los agricultores del altiplano de La Paz mantienen los bloqueos en la región, respaldados por la COB, que inicialmente reclamaba un aumento salarial del 20 %. Estas medidas afectan principalmente el tránsito terrestre hacia el interior del país y hacia Chile y Perú, agravando la crisis.
La situación continúa generando preocupación internacional y pone en evidencia la urgente necesidad de un diálogo constructivo para restablecer la normalidad en Bolivia.
Con información de Efe.
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