
Los complejos turísticos de Chapadmalal, en la costa bonaerense muy cerca de Mar del Plata, y Embalse, en Córdoba, que marcaron un período histórico de la Argentina como los faros del turismo social, que permitieron vacaciones a cientos de miles de familias, están por recibir el golpe final del Gobierno nacional.
Enmarcado en un proceso que arrancó desde mediados del año pasado, cuando la Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación, que conduce Daniel Scioli, consideró “innecesarias” esas instalaciones que durante casi 70 años ofrecieron turismo social, y las transfirió a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), organismo encargado de gestionar y vender inmuebles estatales.
Con la Resolución 2026-129 de la Jefatura de Gabinete, Nación pasó al “personal de planta permanente con estabilidad adquirida a situación de disponibilidad como consecuencia de la supresión de unidades organizativas dispuesta por el Decreto 269 del 22 de abril de 2026”. El plazo máximo que pueden mantenerse sin asignación de tareas será de 12 meses: si pasado ese período no consiguen una nueva ubicación, serán despedidos. Son casi 60 empleados estatales, muchos de ellos dedicados profesionalmente al turismo social y que viven allí con sus familias desde hace décadas, que quedan al borde del desalojo.
La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) le dio un plazo de diez días a los empleados para que abandonen el lugar. Amenazan que, caso contrario, serán desalojados por la fuerza pública.
Chapadmalal y Embalse, tesoros del turismo social que fueron abandonados
La última actividad con huéspedes se registró en enero y febrero de 2025: en ese momento, a través de un operador privado, se ofreció alojamiento con media pensión o pensión completa. La ocupación fue alta, pero la experiencia no se repitió este año.
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