En la isla Apipé Grande, cerca de Ituzaingó, Corrientes, la crecida provocada por el Superniño dejó a los vecinos rodeados de agua, obligados a moverse en bote y viendo cómo sus pertenencias flotaban dentro de lo que eran sus casas.

Las imágenes muestran heladeras y muebles a la deriva, agua que supera el metro de profundidad y familias que tuvieron que dejar todo de un momento a otro.
«Esta es mi casilla y no resiste. Mi pieza ya no tiene más pared, mi cocina ya no tiene nada», contó una vecina a TN mientras recorría lo que quedó de su hogar. Relató que el agua empezó a subir el domingo 11 de octubre al mediodía y que al día siguiente tuvieron que irse. Cuando volvieron, se encontraron con la casa a punto de derrumbarse.
La familia se refugia ahora en la casa del padre de la mujer. «Me da angustia ver esto así. No tengo a nadie para que me ayude a reconstruir mi casa, no tengo sueldo, trabajo mi tierra», dijo. También reclamó que hasta ahora solo recibieron la visita de personal del municipio y nadie de Nación.
Como muchos en la isla, la familia vive de la pesca y de los animales, y la inundación arrasó con lo que tenían. En Apipé Grande, la crecida dejó a decenas de familias aisladas y sin recursos.
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